En una decisión de alto impacto social e institucional, el pleno del Senado Federal de Brasil aprobó por abrumadora mayoría la Proposta de Emenda Constitucional (PEC) 221/2019, iniciativa que establece el fin de la escala 6×1 en Brasil. El texto prohíbe el esquema en el que un empleado trabaja seis días consecutivos a cambio de una sola jornada de descanso semanal, transformando sustancialmente las relaciones de trabajo en la principal economía de América Latina.
La votación en el recinto parlamentario de Brasilia arrojó un resultado de 75 votos a favor y un único voto en contra, superando con holgura el quórum constitucional mínimo exigido de 49 legisladores. La medida fue tratada en dos turnos consecutivos durante la misma jornada mediante la aprobación previa de un requerimiento de calendario especial acordado entre los líderes partidarios.
La nueva norma establece un descanso remunerado obligatorio de dos días a la semana (esquema 5×2) sin ninguna reducción salarial, al tiempo que rebaja el límite máximo legal de la jornada de trabajo de 44 a 40 horas semanales.
Esquema de transición gradual y marco legislativo
Para facilitar la adaptación del tejido productivo, la reforma fija una regla de transición total de 14 meses. Transcurridos 60 días desde la promulgación formal de la enmienda, las empresas deberán adoptar obligatoriamente la escala 5×2 con un tope inicial de 42 horas semanales. Un año después de esa primera etapa, el techo se reducirá de forma definitiva a 40 horas semanales de trabajo.
La iniciativa parlamentaria marca el hito legislativo más trascendente para la clase trabajadora brasileña desde la sanción de la Constitución de 1988, momento en el que la jornada máxima se redujo de 48 a 44 horas semanales.
El senador Omar Aziz (PSD-AM), relator del proyecto en la Cámara Alta, conservó de manera íntegra el texto que había recibido media sanción en la Cámara de Diputados cinco meses atrás. Al no sufrir modificaciones, el proyecto no requerirá un nuevo trámite en la Cámara Baja y quedará en condiciones de ser promulgado de manera directa.
Posicionamientos en el recinto y debate parlamentario
Durante el debate en el pleno de la Cámara Alta, que se extendió por más de ocho horas, la gran mayoría de las bancadas respaldó el proyecto, destacando la necesidad de adecuar las normas laborales a las trasformaciones tecnológicas modernas.
La senadora Tereza Leitão (PT-PE), líder del bloque oficialista en el Senado, enfatizó que la reforma atiende las demandas de los trabajadores que buscan un mayor equilibrio entre la vida laboral, el cuidado de la salud, el estudio y el tiempo familiar. En esa misma línea, el senador Eduardo Braga (MDB-AM) argumentó que el régimen de 44 horas semanales resultaba anacrónico frente a los procesos de automatización actuales.
Por su parte, el senador Paulo Paim (PT-RS) expresó su emotividad al recordar sus décadas de labor como obrero metalúrgico y calificar la jornada como un acto de justicia histórica. Desde el sector empresarial, el senador Vanderlan Cardoso (PSD-GO) relató su experiencia privada tras haber eliminado la escala 6×1 en sus compañías hace cinco años, señalando que la flexibilidad laboral aumentó la productividad y resolvió la escasez de mano de obra.
A pesar del acompañamiento generalizado, surgieron advertencias sobre el impacto en los costos operativos. El senador Astronauta Marcos Pontes (PL-SP) alertó sobre posibles repercusiones financieras en las micro y pequeñas empresas. El único voto abiertamente negativo de la jornada fue emitido por el senador Hamilton Mourão (Republicanos-RS).
Durante la sesión, el líder del gobierno en el Congreso, Randolfe Rodrigues (PT-AP), cuestionó la ausencia física de legisladores opositores como Flávio Bolsonaro (PL-RJ) y Rogério Marinho (PL-RN). No obstante, Flávio Bolsonaro registró su voto favorable de manera remota, mientras que Marinho figuró como ausente en el panel oficial.
Impacto social y datos de la fuerza laboral beneficiada
Las estadísticas oficiales reflejan la magnitud de la reforma estructural. Según datos del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE) y del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) presentados por la senadora Leany Lemos (PSD-DF), aproximadamente 36,2 millones de contratos formales registrados en Brasil estipulaban jornadas superiores a las 40 horas semanales. Dicha cifra representa cerca del 80% de los empleos bajo relación de dependencia formal (CLT).
Estudios del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) revelan que las extenuantes jornadas de 44 horas semanales afectaban de manera desproporcionada a los sectores de menores ingresos: el 80% de los trabajadores expuestos a ese régimen percibían salarios de hasta dos sueldos mínimos. Asimismo, más del 83% de los empleados con educación secundaria completa o inferior estaban sujetos a jornadas extendidas.
En términos de alcance global, proyecciones del Departamento Interconfederal de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese) estiman que el fin de la escala 6×1 en Brasil alcanzará a 26,8 millones de trabajadores. La cifra abarca a 22 millones de asalariados formales —el 54% de la plantilla formal del país— y a 4,8 millones de trabajadores informales que actualmente desempeñan tareas por encima de las 40 horas a la semana.

