En un acto que concluyó entrada la noche del miércoles, varios oradores y participantes acusaron al gobierno de Estados Unidos por el derrocamiento del presidente legítimo Evo Morales, con el objetivo de apoderarse de recursos como el litio, y a la OEA de servir de instrumento para tal fin.
Esa organización debía prestar asistencia técnica no vinculante en las elecciones del 20 de octubre, en las que Morales logró la reelección, pero su papel fue el de un mecanismo proimperialista de intervención e injerencia, advirtió la boliviana Zulema Loaiza.
De acuerdo con la activista, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, actuó con servilismo ante la maniobra estadounidense.
El informe preliminar de la entidad y sus supuestas irregularidades cometidas durante los comicios despejó el camino para el Golpe de Estado, que borró la voluntad de la mayoría de los bolivianos y detuvo la etapa de prosperidad y bienestar, para dar lugar a una de represión, asesinato, tortura y discriminación fascista, subrayó.
Loaiza insistió en que el pueblo no acepta la asonada ni el robo impune del triunfo de Morales, materializado con la autoproclamación de la senadora Jeanine Áñez, pero las protestas indígenas y de los sectores más humildes han sido enfrentadas con violencia y sangre.

