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Economía Nacional

Ajuste en la góndola: el consumo real cae y se destruye el empleo en el sector comercial

El INDEC confirmó una caída del 3,1% en las ventas de supermercados y del 1,2% en mayoristas a precios constantes durante febrero. El sector mayorista destruyó el 8% de sus puestos de trabajo en un año, reflejando el impacto de la crisis en el empleo y el consumo federal.

La recesión continúa marcando el ritmo de las góndolas argentinas. Durante febrero de 2026, el consumo en supermercados registró una caída del 3,1% en términos reales (a precios constantes) respecto al mismo mes del año anterior. Los datos, relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), confirman que la suba nominal de los precios no logra ocultar la retracción en el volumen de ventas que afecta a los hogares.

Por su parte, los autoservicios mayoristas también mostraron números en rojo, con una disminución del 1,2% interanual en sus ventas a precios constantes. Si bien el acumulado del primer bimestre para este sector muestra un levísimo signo positivo del 0,1%, la tendencia mensual desestacionalizada marcó una baja del 0,7% respecto a enero, lo que enciende alarmas sobre la sostenibilidad del canal de ventas por volumen.

El empleo, la cara más dura de la crisis

La información oficial revela un dato alarmante para el tejido social: la pérdida de puestos de trabajo. En el sector de los autoservicios mayoristas, el personal ocupado se desplomó un 8,0% en comparación con febrero de 2025. Esta cifra implica una reducción drástica de la plantilla en un rubro clave para la distribución de bienes básicos.

En los supermercados, la caída del empleo fue del 2,0%, afectando principalmente a cajeros, administrativos y repositores. Esta destrucción de puestos de trabajo se produce en un contexto donde los costos laborales totales para las empresas aumentaron un 34,1% interanual, mientras que las ventas a precios corrientes apenas crecieron un 23,5%, evidenciando una presión financiera que las firmas están resolviendo mediante el recorte de personal.

Realidad territorial: el escenario en Entre Ríos

Desde una perspectiva federal, el impacto es desigual. En Entre Ríos, las ventas en supermercados a precios corrientes sumaron 47.927,3 millones de pesos, lo que representa un incremento nominal del 20,3% interanual. Sin embargo, este crecimiento se ubica por debajo del promedio nacional (23,5%) y queda rezagado frente a jurisdicciones como Neuquén (30%) o Santa Fe (27,8%), sugiriendo un mayor debilitamiento del poder de compra en nuestra provincia.

El ticket promedio en los supermercados entrerrianos se situó en los $30.823, sensiblemente inferior al promedio nacional de $35.058. Esta diferencia territorial pone de manifiesto la brecha de ingresos que condiciona el acceso a la canasta básica en el interior del país.

Financiar el hambre: el uso de tarjetas

El análisis de los medios de pago refleja estrategias de supervivencia financiera. En los supermercados, el 43,6% de las compras se realizaron con tarjeta de crédito, mientras que el uso de tarjeta de débito representa apenas el 25% y el efectivo cae al 16,8%. El hecho de que casi la mitad de las compras de alimentos y limpieza se financien sugiere un endeudamiento de las familias para cubrir necesidades elementales.

En contraste, en los mayoristas ganan terreno las billeteras virtuales y otros medios de pago, que ya representan el 31,9% del total facturado, superando incluso al efectivo (26,4%).

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