Un equipo del CONICET y del Museo Egidio Feruglio identificó en Chubut una nueva especie de tortuga marina gigante del Mioceno. El hallazgo, uno de los más completos del mundo, aporta información clave sobre la evolución de estos reptiles prehistóricos.
La Patagonia argentina volvió a sorprender al mundo científico con un descubrimiento de alto impacto. En la provincia de Chubut, un equipo del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) identificó una nueva especie de tortuga marina gigante que habitó los mares hace aproximadamente 20 millones de años.
El hallazgo corresponde al período Mioceno y representa uno de los registros fósiles más completos de este linaje a nivel mundial. Además, se trata del ejemplar más austral conocido hasta ahora para esa etapa de la historia geológica.
Un fósil excepcional del Mioceno
La investigación fue publicada en la revista científica Ameghiniana y estuvo liderada por Juliana Sterli, investigadora del CONICET y del MEF. Según explicó la científica a la Agencia CTyS-UNLaM, la especie fue descrita a partir de un único ejemplar, pero con un grado de preservación inusual.
El material incluye un caparazón casi completo, fragmentos de cráneo, vértebras, costillas, pelvis y parte de la cintura escapular. Los restos fueron hallados a unos 40 kilómetros de Trelew, en la zona de Estancia La Redonda Chica.
Helianthochelys redondita, una nueva especie
La tortuga fue bautizada como Helianthochelys redondita. El nombre combina términos griegos que aluden a la forma del caparazón, cuyos pequeños huesos —osículos— se disponen como los pétalos de un girasol. El epíteto “redondita” remite al lugar del hallazgo.
De acuerdo con los especialistas, se trataba de un individuo muy longevo que alcanzó dimensiones similares a las actuales tortugas laúd. Su caparazón superaba los dos metros de longitud, lo que confirma el gigantismo del ejemplar.
Un linaje poco conocido
La especie pertenece a la familia de los dermoquélidos, un grupo de tortugas marinas con un registro fósil escaso y fragmentario. Hasta ahora, en Sudamérica solo se habían encontrado restos aislados en Perú y Argentina.
Por eso, el descubrimiento en Chubut constituye un aporte clave. “Es el registro más austral y uno de los más completos conocidos de este linaje”, destacó Evangelos Vlachos, investigador del CONICET y del MEF, también en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.
Parientes de la tortuga laúd actual
En la actualidad, los dermoquélidos están representados por una única especie viva: la tortuga laúd (Dermochelys coriacea). A diferencia de otras tortugas, su caparazón no está formado por placas óseas rígidas, sino por miles de pequeños osículos.
Esta especie moderna posee adaptaciones únicas, como la capacidad de bucear a más de dos mil metros de profundidad y mantener su temperatura corporal mediante gigantotermia. Los investigadores consideran que Helianthochelys redondita probablemente compartía hábitos similares.
Un viaje científico de más de una década
Los primeros restos fueron detectados en 2016 por un técnico del CONICET-IPGP durante una campaña paleontológica. Sin embargo, la extracción demandó varios años debido a la complejidad del terreno, la fragilidad del fósil y las restricciones impuestas por la pandemia.
Para el traslado, los técnicos del MEF diseñaron un dispositivo especial, conocido como el “tortumóvil”, que permitió mover el enorme caparazón sin dañarlo. “Fue una de las logísticas más complejas que realizó el museo”, explicó Pablo Puerta, técnico en Paleontología del MEF.
Patrimonio científico de la Patagonia
Tras más de diez años de trabajo, el fósil forma parte hoy de la colección del Museo Egidio Feruglio. Sterli subrayó que este tipo de investigaciones requieren tiempo, equipos interdisciplinarios y apoyo institucional sostenido.
El hallazgo no solo amplía el conocimiento sobre la evolución de las tortugas marinas, sino que reafirma el valor de la Patagonia como una de las regiones paleontológicas más relevantes del mundo.
