En diálogo con Gustavo Sylvestre y el equipo de «Mañana Sylvestre» por Radio 10, el economista Roberto Feletti analizó la compleja situación económica de la Argentina, marcada por una inflación persistente y una alarmante dependencia de la asistencia financiera internacional. Feletti cuestionó la narrativa oficial de prosperidad futura frente a la necesidad constante de divisas, señalando que el gobierno «está financiando una renta en el mercado financiero del 1 y medio por ciento en dólares» y que, bajo esta lógica, los dólares nunca serán suficientes para estabilizar las cuentas.
La paradoja financiera y la deuda con el FMI
Pese a los discursos que prometen un ciclo de bienestar inédito, la realidad técnica muestra a un Ministerio de Economía recurriendo nuevamente a Washington. Feletti destacó la contradicción de un modelo que, a pesar de contar con superávit comercial y herramientas como el blanqueo, no logra acumular reservas genuinas. En este sentido, advirtió que el esquema actual «está dilapidando la riqueza de los argentinos y argentinas», consumiendo incluso los ingresos extraordinarios generados por sectores estratégicos como Vaca Muerta sin que esto se traduzca en un alivio para la población.
El impacto de esta política no se limita a las variables macroeconómicas, sino que se traslada directamente a los territorios y a la gestión pública local. Según el economista, el ajuste ya no solo recae sobre los jubilados o la obra pública nacional, sino que ha comenzado a asfixiar a los estados subnacionales. «Pasamos la motosierra sobre el sistema previsional, sobre la obra pública y ahora vamos sobre las provincias», describió, subrayando que este avance del ajuste fiscal está provocando un crecimiento de las demandas sociales que los intendentes y gobernadores ya no pueden ignorar.
Una economía fragmentada: Riqueza extractiva y desierto industrial
El diagnóstico de Feletti hace hincapié en una profunda fragmentación del sistema productivo argentino. Mientras los sectores primarios y extractivos muestran cifras robustas, la economía real —aquella que genera consumo y empleo masivo— se encuentra en caída libre. Para el ex funcionario, el crecimiento que exhibe el INDEC es correcto pero engañoso en términos sociales, ya que «el gobierno ha desvinculado el crecimiento económico de el salario y el empleo», permitiendo que la economía se expanda sin que esa mejora llegue a los trabajadores.
Esta dinámica genera un escenario donde la inversión real brilla por su ausencia, dado que el mercado interno se contrae o se entrega a la competencia externa. Feletti comparó la situación actual con los años 90, señalando que, a diferencia de aquel entonces, hoy no existe un flujo de divisas que sostenga el consumo. Por el contrario, denunció que mientras se pide el esfuerzo del ahorro ciudadano, los funcionarios mantienen sus activos en el exterior, afirmando que el ministro «tiene su fortuna en una isla británica» mientras exige que la gente saque sus dólares del colchón.
El fin del salario como motor del consumo
Finalmente, la nota crítica se centró en la ineficacia de la recesión como herramienta para controlar la suba de precios. Con una inflación del 3,4% que golpea con mayor fuerza en sectores no competitivos como educación y servicios básicos, el poder adquisitivo ha quedado pulverizado. Feletti concluyó que es imposible dinamizar la economía cuando «un salario promedio hoy en la Argentina tiene que pagar 800,000 pesos de alquiler», dejando a la mayoría de la población sin margen para el consumo básico y relegando el bienestar solo a los sectores dueños de la renta extraordinaria.

