El 27 de enero de 1944 el Ejército Rojo puso fin a 872 días de cerco nazi sobre Leningrado, uno de los asedios más largos y mortíferos de la historia, que marcó un giro decisivo en la Gran Guerra Patria.
El inicio de una tragedia sin precedentes
El asedio de Leningrado comenzó el 8 de septiembre de 1941, cuando las tropas nazis capturaron Shlisselburg y cortaron la última vía terrestre que conectaba a la ciudad con el resto de la Unión Soviética. De ese modo, la segunda urbe más importante del país quedó completamente aislada.
En los primeros días, la aviación alemana lanzó cientos de bombas incendiarias sobre los almacenes Badáyev, el principal depósito de alimentos. Como consecuencia, la escasez se volvió extrema y muchos habitantes llegaron a consumir tierra contaminada con restos de azúcar y aceite, conocida luego como la “dulce tierra de Badáyev”.
Hambre, frío y muerte cotidiana
Con el paso de las semanas, la situación empeoró de manera dramática. Las raciones de pan se redujeron de forma progresiva hasta alcanzar, en noviembre de 1941, apenas 125 gramos diarios para la mayoría de la población.
Además, el frío, la falta de combustible y los bombardeos constantes agravaron el cuadro. El escorbuto y la desnutrición se extendieron rápidamente, mientras que el colapso de los servicios básicos dejó a la ciudad sin agua, calefacción ni electricidad durante largos períodos.
El sufrimiento narrado por los sobrevivientes
Una de las sobrevivientes del cerco, Valentina Stepánovna Moroz, relató años después cómo se intentaba sobrevivir en condiciones extremas. En testimonios recogidos en el Libro del Bloqueo, describió el consumo de tierra como sustituto de alimentos y la naturalización de la muerte en las calles.
Según esos relatos, durante los meses más crudos del invierno de 1941 y 1942, los cadáveres permanecían durante días sin ser retirados. En ese contexto, incluso se registraron casos de canibalismo, reflejo del nivel de desesperación alcanzado.
El camino hacia la liberación
La liberación de Leningrado se desarrolló en dos etapas clave. En enero de 1943, la operación Chispa permitió abrir un corredor de diez kilómetros que restableció el abastecimiento básico de la ciudad.
Finalmente, el 27 de enero de 1944, la ofensiva estratégica Leningrado-Nóvgorod derrotó a las tropas nazis en las afueras de la ciudad y levantó definitivamente el sitio. Esta victoria consolidó el avance del Ejército Rojo tras triunfos decisivos como Stalingrado y Kursk.
Una resistencia que marcó la historia
A pesar de las condiciones extremas, los habitantes de Leningrado mantuvieron una resistencia extraordinaria. Durante el asedio, se construyeron miles de fortificaciones y se sostuvo la producción militar, incluso bajo bombardeos constantes.

En reconocimiento a esa proeza colectiva, en 1942 se instituyó la Medalla por la Defensa de Leningrado, otorgada a cerca de 1,5 millones de personas. En 1965, la ciudad recibió el título honorífico de Ciudad Héroe.
El bloqueo como crimen y genocidio
En 2022, el Tribunal Federal de San Petersburgo reconoció oficialmente el bloqueo de Leningrado como un acto de genocidio perpetrado por la Alemania nazi y sus aliados. La sentencia lo calificó como crimen de guerra y de lesa humanidad.
Durante el proceso judicial, se estableció que más de un millón de personas murieron durante el cerco. También se comprobó la participación de fuerzas de once países aliados del nazismo, entre ellos Finlandia, España, Bélgica y Noruega.
