Geopolítica de la solidaridad: México sostiene el flujo energético a Cuba pese a las presiones externas
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, utilizó el cierre de su gira federal por el estado de Nayarit para sentar una posición firme respecto a la relación bilateral con Cuba. En un acto que originalmente se centraba en programas de bienestar social, la mandataria vinculó la identidad nacional con la asistencia material a la isla, afirmando que «el pueblo de Cuba tiene muchos años que EE.UU. y otros países le hicieron un bloqueo», según consignó el portal de noticias RT. Esta declaración no es menor, ya que ocurre en un momento de reconfiguración de las fuerzas conservadoras en la región que cuestionan el financiamiento de programas de apoyo a gobiernos no alineados con Washington.
El petróleo como eje de la disputa política
La administración de Sheinbaum no solo mantiene el discurso de hermandad, sino que ratifica la operatividad del envío de crudo, un recurso crítico para la estabilidad del sistema eléctrico cubano. Al respecto, la mandataria subrayó que, ante las nuevas restricciones que dificultan la logística marítima, el Gobierno mexicano decidió que «aun cuando era difícil enviar petróleo, íbamos a seguir enviando ayuda». La mención a la dificultad logística alude, sin nombrarlo directamente, al monitoreo y las posibles sanciones que enfrentan las embarcaciones que operan con la estatal Pemex hacia puertos cubanos, una dinámica que pone a prueba la soberanía energética proclamada por el Ejecutivo mexicano.
El retorno de AMLO y la reacción de la oposición
El escenario político se vio sacudido por la reaparición pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien a través de una asociación civil denominada Humanidad con América Latina, convocó a una colecta bancaria para asistir a la isla. Sheinbaum salió al cruce de los cuestionamientos internos, señalando que ante este llamado los sectores opositores «se volvieron locos» y cuestionó la falta de empatía ante la crisis humanitaria. Según detalla la cobertura de teleSUR (basada en despachos de La Jornada y agencias), esta defensa del expresidente busca consolidar el núcleo duro del movimiento oficialista, presentando la ayuda exterior como un acto de «grandeza del corazón de las mexicanas y de los mexicanos».
Contexto de un bloqueo que se profundiza
La información, difundida originalmente por las agencias internacionales y retomada por medios como RT y teleSUR este 16 de marzo, pone de relieve que el embargo comercial sobre Cuba supera ya las seis décadas. Sin embargo, la perspectiva crítica sugiere que México no solo actúa por «fraternidad», sino que busca mantener su rol como mediador regional y contrapeso a la influencia unilateral de Estados Unidos. La presidenta fue enfática al separar la ideología del derecho humanitario, sosteniendo que aunque alguien no coincida con el sistema político cubano, «eso no tiene por qué hacer que el pueblo sufra». Esta postura reafirma una doctrina de política exterior que, aunque se presenta bajo un manto ético, responde a un interés estratégico de estabilidad en la cuenca del Caribe.

