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Antolín Magallanes: “El agua y los glaciares son elementos de disputa geopolítica”

El ambientalista Antolín Magallanes advierte sobre las consecuencias de modificar la protección de los glaciares. La interconexión hídrica, el avance del extractivismo y la visión de Argentina como "terreno baldío" en el centro del debate.

En una reciente entrevista concedida al programa Caballero de Día en Somos Radio AM 530, el dirigente político Antolín Magallanes analizó con crudeza el proyecto de modificación de la Ley de Glaciares impulsado por el Poder Ejecutivo nacional. Magallanes, con amplia trayectoria en el saneamiento hídrico, planteó que la discusión no debe reducirse a una dicotomía simplista sobre la actividad minera, sino entenderse como un conflicto geopolítico por el control del agua dulce. Según el especialista, «los glaciares son humedales, son grandes reservas de agua que tiene la cordillera a lo largo de su extensión», y cualquier retroceso en su protección legal pone en jaque la estabilidad ambiental de toda la región.

La interconexión hídrica y el impacto productivo

El análisis de Magallanes trasciende las fronteras provinciales para explicar un fenómeno de escala continental: los «ríos voladores» que nacen en la Amazonía y alimentan las cumbres andinas. Esta visión federal e integrada permite comprender que la protección del hielo cordillerano es, en realidad, la protección de la producción agroindustrial de las provincias del llano. Al respecto, señaló que «lo que tenemos que aprender de la naturaleza es que la naturaleza está interconectada y que nosotros estamos posados sobre la naturaleza», criticando la falta de visión sistémica de los sectores que impulsan el desguace normativo.

Las implicancias territoriales son directas. Magallanes citó el ejemplo del río Colorado, cuyas aguas dependen del deshielo y sostienen economías regionales en Mendoza, Neuquén, La Pampa y Buenos Aires. El desfinanciamiento de los presupuestos mínimos de protección ambiental no es un ahorro, sino un riesgo para la seguridad alimentaria. El entrevistado advirtió que actualmente «tenemos 78,000 hectáreas dedicadas al agro que se riegan con el agua que viene del glaciar», lo que evidencia que la afectación de las fuentes hídricas impactará directamente en la sostenibilidad de los cultivos extensivos y el sustento de miles de familias.

El avance extractivista y la «Argentina baldía»

Desde una perspectiva crítica, el entrevistado vinculó la reforma legislativa con una estrategia de «disciplinamiento» territorial orientada a satisfacer demandas externas, mencionando la influencia de intereses extranjeros y la búsqueda de minerales críticos. Magallanes denunció que la intención de perforar el consenso logrado con la ley actual responde a una lógica de entrega de recursos naturales sin precedentes. En sus palabras, «el disciplinamiento y la búsqueda de tierras raras y la búsqueda de minerales es por todo ahora», alertando sobre cómo la minería de litio y los centros de datos de inteligencia artificial presionan sobre las reservas de agua potable.

La crítica política se profundizó al caracterizar la postura del gobierno de Javier Milei frente a los inversores internacionales. Magallanes comparó la retórica oficial con una visión decimonónica que ignora el desarrollo industrial y la protección del patrimonio natural. Según expresó en Somos Radio, el discurso gubernamental «presenta a la Argentina como si fuera un terreno baldío para las empresas estadounidenses», una metáfora que desnuda la intención de borrar décadas de conquistas socioambientales para facilitar un modelo puramente extractivista y financiero.

Participación social y deudas históricas

Frente a este escenario, la respuesta ciudadana ha sido masiva, con más de 100.000 inscriptos para participar en las audiencias públicas, una herramienta que, según el ambientalista, el Gobierno intenta desvirtuar o limitar. Magallanes enfatizó la importancia de este proceso democrático para que los legisladores escuchen las realidades locales de quienes conviven con la sequía y los incendios. Para el dirigente, la participación no es un trámite formal, sino una necesidad política, ya que «desvirtuar la audiencia pública es un problema» que debilita la representación institucional y el conocimiento territorial.

Finalmente, la nota rescata la necesidad de retomar una agenda de producción limpia y sustentabilidad que ya tiene antecedentes en la historia política argentina, citando incluso el legado ambiental de Juan Domingo Perón. Magallanes abogó por un modelo de desarrollo que no sacrifique el futuro en el «fondo de la olla» de la urgencia económica. La conclusión del ambientalista fue un llamado a la acción y a la conciencia colectiva: «Nosotros lo que queremos es que haya producción limpia porque hoy la podemos hacer», integrando la biodiversidad a los ciclos de la naturaleza para garantizar el «mejor vivir» de las próximas generaciones.

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