El Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel envió una carta abierta a Barack Obama en la que acusa a Donald Trump de empujar al mundo hacia una guerra nuclear y de aplicar políticas de agresión global.
El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel calificó este mes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un “dictador global” y el “terrorista número uno” en una carta abierta dirigida al expresidente Barack Obama. La misiva denuncia que la actual administración estadounidense impulsa políticas que, a su juicio, socavan el derecho internacional y acercan al mundo a un conflicto nuclear.
El texto, difundido por la agencia teleSUR y firmado por agencias internacionales, afirma que Trump ha intensificado el bloqueo económico contra Cuba, impidiendo la entrada de suministros esenciales como combustibles y alimentos. “Se pretende someter al pueblo cubano mediante el hambre y el chantaje de la fuerza”, sostuvo Esquivel, quien instó a Obama a retomar un camino de diálogo y reconstrucción de relaciones diplomáticas.
En la carta, el Nobel argentino también se refirió a Venezuela, calificando de invasión directa las acciones militares de Estados Unidos el pasado 3 de enero y denunciando el supuesto “secuestro” de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes, según la carta, estarían retenidos en territorio estadounidense sin garantías jurídicas.
Subtítulo: Críticas a políticas internacionales
Además, Pérez Esquivel responsabilizó a Trump por lo que calificó de complicidad en acciones que violan derechos humanos en el Medio Oriente, al permitir la impunidad de líderes como Benjamín Netanyahu pese a las acusaciones de crímenes de guerra presentadas ante la Corte Penal Internacional. El texto sostiene que estas políticas desconocen resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cuentan con el respaldo de potencias europeas.
El Nobel también criticó la persecución a migrantes y las amenazas de hegemonía sobre países como México, Brasil, Nicaragua e Irán, subrayando que la paz “no es simplemente la ausencia de conflictos, sino el respeto soberano y la justicia social”. Enfatizó que la continuación de estas políticas amenaza la estabilidad hemisférica y global, y exhortó a Obama a usar su influencia ante el Congreso de Estados Unidos para revertir estas medidas.
En el cierre de su carta, Pérez Esquivel confió en que una nueva “rebelión de conciencia” emerja entre la sociedad estadounidense, similar al movimiento contra la guerra de Vietnam, y abogó por “un contrato social basado en la dignidad humana y no en intereses guerreristas”.
