Con 45 votos afirmativos, la jujeña Carolina Moisés fue designada vicepresidenta del Senado en la sesión preparatoria encabezada por Victoria Villarruel. La decisión dejó al kirchnerismo sin representación en la conducción de la Cámara alta y consolidó un armado federal alineado a gobernadores del Norte.
La sesión preparatoria se realizó este martes bajo la presidencia de la titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel. El encuentro comenzó pasadas las 12 y ratificó autoridades, además de definir días y horarios para las sesiones ordinarias.
En ese marco, se estableció que las sesiones se llevarán a cabo miércoles y jueves a las 14. Luego se votaron las autoridades, con un resultado de 45 votos afirmativos, 24 negativos y una abstención.
Asimismo, el senador Bartolomé Abdala fue ratificado como presidente provisional. Por su parte, Carolina Losada quedó como vicepresidenta primera y Alejandra Vigo como vicepresidenta segunda.
En paralelo, la senadora Carolina Moisés fue designada en la vicepresidencia en reemplazo de Silvia Sapag, cuyo mandato finalizó el 10 de diciembre. De este modo, el kirchnerismo, principal fuerza opositora, quedó sin representación en la conducción del Senado de la Nación Argentina.
Ruptura interna y alineamiento con el Norte Grande
La elección de Moisés no fue un hecho aislado. Por el contrario, se inscribe en una tensión creciente dentro del peronismo. La sintonía política con el gobernador salteño Gustavo Sáenz se consolidó desde fines del año pasado y ganó visibilidad en las últimas semanas.
Antes de ocupar este lugar estratégico, Moisés fue sancionada por el PJ jujeño. La senadora respondió públicamente y, en consecuencia, se generó una reacción de gobernadores que cuestionaron la conducción nacional del partido.
Desde entonces, se registraron cruces públicos, debates en redes y declaraciones en medios que evidenciaron coordinación política entre la jujeña y el mandatario salteño. La ruptura formal en el Senado, por lo tanto, apareció como la consecuencia institucional de una alianza que ya estaba en marcha.
Además, Moisés integra el lote de legisladores que orbitan alrededor de los gobernadores del Norte Grande. Ese espacio optó por una relación pragmática con la Casa Rosada, sin romper formalmente con el PJ nacional.
En esa línea, Sáenz, junto a Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, impulsa un esquema de mayor autonomía partidaria. También participó de una cumbre virtual con Carlos Sadir, Hugo Passalacqua, Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck para avanzar en una agenda común.
Gobernabilidad, recursos y tensión con la Casa Rosada
La discusión política, sin embargo, no se limita a cargos institucionales. También involucra recursos. Los gobernadores del Norte aportaron votos clave para la gobernabilidad del oficialismo, incluso en la reciente reforma laboral.
No obstante, ese acompañamiento legislativo no se tradujo en una transferencia fluida de fondos. La obra pública continúa prácticamente paralizada y los reclamos presupuestarios se acumulan en las provincias.
En los despachos provinciales la síntesis es clara: se conceden herramientas de gobernabilidad, pero la devolución concreta en términos de caja es limitada. Así, la Casa Rosada obtiene estabilidad parlamentaria mientras las provincias esperan respuestas financieras.
Por eso, la vicepresidencia de Moisés representa algo más que un movimiento interno. Consolida un peronismo federal que disputa poder sin romper del todo con la estructura nacional. A la vez, fortalece a Sáenz como articulador regional y debilita al kirchnerismo en la Cámara alta.
En definitiva, la sostenibilidad de esta liga del Norte dependerá menos de los gestos políticos y más de la capacidad de traducir acuerdos en recursos efectivos.

