La economía de la provincia de Santa Fe mostró una expansión acumulada del 6,1% en 2025, según el último informe del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC). Si bien la cifra luce sólida, un análisis de diciembre expone las tensiones de un crecimiento heterogéneo.
En el último mes del año, el IMAE registró una suba interanual del 3,3%. Sin embargo, esta mejora se explica casi exclusivamente por Agricultura y Ganadería, que creció un 35,2% respecto a diciembre de 2024.
Este sector aportó 3,11 puntos porcentuales a la variación total; es decir, sin el agro la actividad habría estado estancada o en caída.
El freno en la medición mensual
Un dato clave es la dinámica de corto plazo. La serie desestacionalizada del IMAE muestra que en diciembre de 2025 la actividad cayó un 1,7% mensual, marcando el retroceso más fuerte desde mitad de año. Esto sugiere que la recuperación post-sequía empieza a perder impulso frente al deterioro de otros sectores.
Construcción e inmobiliarias en crisis
La contracara del agro es el derrumbe de los sectores ligados a la inversión y el desarrollo urbano. La Construcción cayó un 18,8% interanual, con impacto directo en el empleo.
En paralelo, las actividades inmobiliarias y empresariales retrocedieron un 18,3%, reflejando desconfianza en inversiones de largo plazo y pérdida de poder adquisitivo.
Radiografía productiva: una brecha creciente
El informe del IPEC evidencia una estructura cada vez más desigual:
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Sectores en crecimiento: Intermediación financiera (+14,1%), Electricidad, gas y agua (+13,1%) y Comercio (+4,7%).
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Sectores en caída: Transporte y comunicaciones (-6,5%) y Servicios comunitarios (-4,7%).
Incluso la Industria manufacturera, eje del aparato productivo, creció solo un 3,3%, mostrando una clara desaceleración.
Implicancias territoriales
La fuerte dependencia del sector primario vuelve a ubicar a Santa Fe en una posición de vulnerabilidad externa. Mientras las zonas agrícolas se recuperan, los centros urbanos ligados al comercio y la construcción enfrentan un escenario recesivo.
El desafío para la gestión de Maximiliano Pullaro será transformar la renta del agro en un motor de reactivación para los sectores urbanos, hoy golpeados por indicadores negativos que el crecimiento agregado no logra disimular.

