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Gerardo Romano, a 50 años de la dictadura: “Cuanto más escarbamos, más aparece una crueldad sin límites”

En una entrevista brindada a Somos Radio AM 530, el reconocido actor Gerardo Romano analizó el devenir histórico de la Argentina de cara al 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. Con una mirada punzante, vinculó el terrorismo de Estado con la violencia fundacional del país y cuestionó la configuración política del actual Gobierno nacional.

La regresión histórica como eje del presente

En el marco de una entrevista realizada por Ezequiel Rivero y Walter Pedraza para el programa Bonavitta 530 de la radio de las Madres de Plaza de Mayo, el actor Gerardo Romano compartió una reflexión profunda sobre la cercanía del 50° aniversario del golpe cívico-militar. Para Romano, el escenario actual no es una anomalía aislada, sino parte de lo que define como una “etapa regresiva involutiva” que obliga a repensar el origen mismo de la nación.

El actor sostiene que el análisis de la última dictadura debe enmarcarse en una genealogía de violencia de larga data. Según sus declaraciones en la señal Somos Radio, el país atraviesa un proceso de desandar la historia donde, “cuanto más escarbamos y más retrocedemos, más nos vamos encontrando con una crueldad que no conoce límites”, estableciendo un vínculo directo entre las estructuras de poder del pasado y las del presente.

El bombardeo del 55 y el ADN del genocidio

Romano, nacido en 1946, apeló a su memoria biográfica para contextualizar la violencia estatal, recordando haber sido testigo del bombardeo a Plaza de Mayo cuando apenas tenía 9 años. Calificó aquel evento como una “acción cobarde, subrepticia, oculta y subyacente” que precedió al plan sistemático de desaparición de personas que se consolidaría décadas después.

En su análisis, comparó la magnitud del ataque de junio de 1955 con hitos del horror mundial, señalando que incluso el bombardeo de Guernica durante la Segunda Guerra Mundial “no supera el de la Argentina” en términos de ensañamiento contra el propio pueblo en horario laboral. Esta perspectiva sitúa al terrorismo de Estado no como un quiebre súbito en 1976, sino como la profesionalización de un “crimen oficial” que ya había mostrado sus garras años antes con el Falcon verde y la oscuridad de los centros de detención.

La legitimidad democrática y el rol del Poder Judicial

Al ser consultado sobre el panorama político actual, Romano manifestó un marcado pesimismo basado en lo que considera una persistencia arbitraria de la derecha en la dirección del país. El actor cuestionó duramente la composición del Ejecutivo nacional, señalando la anomalía de tener a “seis tipos del PRO manejando la política argentina, no habiendo sido elegidos en ninguna de las dos últimas elecciones”, lo cual define como un funcionamiento democrático particular.

Finalmente, el análisis de Romano se centró en la estructura de poder que sostiene estas regresiones, apuntando directamente a la falta de reformas en el sistema de justicia. Para el artista, la carencia de un “poder judicial democratizado” funciona como un lastre que impide el progreso social, permitiendo que la historia argentina se repita en un ciclo de avances y retrocesos donde las mismas figuras e intereses retornan al centro de la escena política.

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