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El gas argelino no puede ser la panacea para las necesidades energéticas de Europa

En el afán por sustituir los suministros rusos de hidrocarburos, las principales economías europeas iniciaron en marzo una nueva «carrera por África», viajando a las principales naciones productoras de petróleo y gas tanto del norte como de la región subsahariana en busca de estas fuentes de energía.


Sin embargo, el gas natural argelino no podrá salvar a Europa de su dependencia de los suministros rusos de este recurso estratégico, advierte el periódico digital Rai Al Youm, con sede en Londres.

Aunque el gas argelino se ha convertido en una fuente de seguridad energética ansiada por España, Italia, Francia e incluso Alemania, los factores internos y el deseo de Argel de mantener buenas relaciones con Moscú pueden impedir que el país se convierta en la panacea energética que buscan los europeos, destaca el medio.

Argelia, el mayor exportador de gas de África, era el séptimo del mundo en 2020 y cuenta con al menos 4,5 billones de metros cúbicos de reservas comprobadas de gas. Este combustible azul es llevado a la península ibérica e Italia a través de una red de gasoductos desde enormes yacimientos en el centro y el sur del país.

El país también cuenta con dos grandes plantas de procesamiento de gas natural licuado (GNL) en Arzew y Skikda, en la costa mediterránea, que permiten cargar el GNL y entregarlo a otros destinos europeos a bordo de buques cisterna.

Sin embargo, Rai Al Youm señala que gran parte de las infraestructuras energéticas del país están obsoletas y el aumento del consumo interno impide que el país tenga la capacidad de aumentar rápidamente la exportación.

Varias empresas energéticas europeas, como la italiana Eni, la francesa Total, la noruega Equinor y la alemana Wintershall, ya operan en este país rico en gas y cooperan con el gigante energético estatal argelino Sonatrach en una amplia gama de proyectos.

Así, solo Italia importó unos 21.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas de Argelia en 2021 y ha firmado un acuerdo por otros nueve bcm entre 2023 y 2024, lo que equivale a un 12% del consumo anual de gas de Roma. Wintershall ha acordado un contrato de seis yacimientos que se espera que produzcan unos 2,8 bcm anuales hasta 2041.

Los planes de Europa para desprenderse de los suministros rusos también han llevado a Francia y España a discutir la reactivación de MidCat, un proyecto de gasoducto de 190 km abandonado que bombearía gas natural argelino a través de los Pirineos hasta Barberaz, en el sur de Francia. Propuesto en 2003, el proyecto se abandonó en 2019 tras las disputas por los costes y el impacto medioambiental.

Las consideraciones geopolíticas también están en juego. En abril, Argelia amenazó con poner fin a las exportaciones de gas a España si Madrid intentaba revenderlo a otros países. En particular, este requisito apuntaba claramente a los planes de España de suministrar gas a Marruecos, con quien Argel mantiene una disputa por la región del Sáhara Occidental. El Gobierno español dio inmediatamente marcha atrás, prometiendo que «en ningún caso el gas adquirido por Marruecos procederá de Argelia».

Marruecos perdió su acceso al suministro de gas natural procedente de un gasoducto de Argelia en octubre de 2021, tras expirar un acuerdo de distribución de gas de 25 años. El reino se anexionó el Sáhara Occidental en 1976, con el apoyo de Argelia al movimiento independentista del Frente Polisario en la región.
El factor Rusia

Rusia tampoco se quedará de brazos cruzados mientras los europeos intentan acercarse a Argelia para obtener los hidrocarburos, sugiere Rai Al Youm. Un indicio de ello, según el medio, fue la visita del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, a Argelia a principios de mayo para conmemorar el 60 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Durante su visita, Lavrov hizo hincapié en las sólidas y amistosas relaciones entre Rusia y Argelia, señaló los planes para reforzar la cooperación económica, energética y militar, y para hacer realidad el tratado de 2001 destinado a intensificar los vínculos estratégicos bilaterales.

Argelia es el segundo mayor socio comercial de Rusia en África, después de Egipto, y las dos naciones han mantenido estrechos lazos que se remontan a la época soviética, cuando Moscú apoyó la lucha de Argel por la independencia de Francia. Entre otras cosas, la URSS envió ayuda para reconstruir la economía del país y ayudó a desminar amplias franjas de territorio argeIino tras lograr la independencia en 1962.

El viaje de Lavrov a Argelia fue precedido por el de Antony Blinken, que viajó al país en marzo, convirtiéndose en el primer secretario de Estado estadounidense que lo visita en 22 años. En sus declaraciones públicas, Blinken habría discutido con sus homólogos argelinos la seguridad regional, la cooperación económica y los derechos humanos. También ofreció a sus anfitriones exportaciones de tecnología estadounidense.

El medio sugiere que entre bastidores la visita podría haber constituido «una presión estadounidense sobre Argelia para aumentar los suministros de gas a Europa y tratar de cooptar al país a las filas de Occidente».

En última instancia, el medio destaca que Argelia no podrá «salvar» a Europa ni «librarla de su dependencia del gas ruso».

«Argelia se enfrenta a una situación difícil», declaró el mes pasado a los medios de comunicación alemanes el veterano experto en energía Cyril Widdershoven, quien subrayó que si el país pretende ayudar a Europa con relaciones adicionales, Argel pondría en peligro sus vínculos estratégicos con Moscú. Además, «no está claro hasta qué punto Argelia puede ser una alternativa real a Rusia, en un momento en el que sufre el estancamiento de sus exportaciones de petróleo por la falta de inversiones en el sector, y el rápido crecimiento de la demanda interna», dijo Widdershoven.

El Dr. Hussein Kadri, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Argel, coincide con el experto alemán y caracteriza la conmoción diplomática en torno al país en medio de la crisis de Ucrania como una situación en la que Argelia está «entre la espada y la pared».

«Argelia puede ser una alternativa, pero al mismo tiempo necesita inversiones porque sus capacidades energéticas no le permiten sustituir el gas ruso a corto plazo», dijo Kadri, en declaraciones a Sky News Arabia.

La lucha por África

Argelia no es la única potencia energética africana con la que los europeos se han puesto en contacto en los últimos meses en un intento de encontrar alternativas al petróleo y el gas rusos. En marzo, funcionarios europeos acudieron a Nigeria para discutir una posible «asociación reforzada» en el sector energético con el país.

A principios de mayo, Bloomberg informó de la existencia de un plan energético de la UE en el que se caracterizaba a Nigeria, Senegal y Angola como naciones con «un gran potencial sin explotar» para la producción de gas natural licuado.

A finales del año pasado, el ministro nigeriano de Medio Ambiente, Mohamad, Mahmud Abubakar, acusó a las naciones desarrolladas de desfinanciar deliberadamente los proyectos de gas natural de África alegando que contribuyen a la crisis climática mundial.

El Banco Europeo de Inversiones dejó de financiar proyectos de combustibles fósiles en África a finales de 2021. El mismo año, el Banco Mundial, dominado por Occidente, dijo que también alejaría los recursos de los proyectos de gas natural en favor de iniciativas que ayudaran a «combatir el cambio climático».
Suicidio energético

Los países europeos llevan meses prometiendo reducir las importaciones de energía de Rusia, y la Comisión Europea propuso recientemente un embargo del petróleo ruso en un sexto paquete de sanciones. Hungría bloqueó la iniciativa, diciendo que una prohibición del petróleo ruso equivaldría a lanzar una «bomba nuclear» sobre la economía del país.

El presidente ruso, Vladimir Putin, comentó estas medidas el 17 de mayo, diciendo que si la Unión Europea quería suicidarse económicamente, era asunto suyo.

«Obviamente, junto con los recursos energéticos rusos, también saldrá de Europa la actividad económica hacia otras regiones del mundo. Este auto de fe, o suicidio, económico es por supuesto un asunto interno de los países europeos. Debemos proceder de forma pragmática y partir principalmente de nuestros propios intereses económicos», dijo Putin.

Fuente: Sputnik

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