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Crearon el primer ventilador para asistir a pacientes con COVID-19 del país

El dispositivo, que lleva el nombre “UnRespiro”, es de bajo costo, de código abierto y está construido básicamente con mayoría de componentes de origen nacional, lo que facilita su reproducción a gran escala. Se estima que podrán producirse más de 1.000 unidades por semana.


La Universidad Nacional de Rosario desarrolló, conjuntamente con la empresa local INVENTU, el primer COVID-19.»>ventilador de transición con afectación específica para la atención de la emergencia por COVID-19 del país.

El proyecto original fue acercado por la empresa INVENTU que está conformada por profesionales egresados de la Universidad. Para que el desarrollo viera la luz, la UNR invirtió más de tres millones de pesos con el objetivo de dar una respuesta rápida a la crisis sanitaria actual.

El prototipo del ventilador fue un trabajo de sinergia, ya que no sólo participaron ingenieros en su construcción, sino especialistas de distintos sectores de la salud. Así se logró sintetizar, interpretar y asimilar las demandas de los usuarios profesionales, para ofrecer soluciones tecnológicas acordes a la necesidad planteada y a los objetivos propuestos, avanzando en distintas etapas que fueron sumando complejidad, desafíos tecnológicos y clínicos.

“En medio de la angustia y los miedos de nuestra comunidad frente a esta crisis sanitaria, nos pusimos a trabajar junto con un equipo de graduados, docentes y estudiantes de nuestra Universidad, con el compromiso de darle a la sociedad un respiro. Siempre sostuvimos que no hay decisión más transformadora y revolucionaria que la de invertir en ciencia, tecnología e innovación. Y cuando se hace, pasan cosas maravillosas como esta” manifestó el Rector Bartolacci, en el inicio de la presentación.

A medida que se avanzaba, se sumaron otras instituciones educativas como la Universidad del Gran Rosario, que aportó el conocimiento de kinesiólogos expertos en respiración mecánica, quienes junto a los profesionales de la Salud Pública de la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario, brindaron el conocimiento teórico y empírico de sus Unidades de Terapia Intensiva. También fueron partícipes fundamentales la Asociación Rosarina de Anestesiología, aportando profesionales, instalaciones y tecnología para garantizar ensayos y simulaciones que permitieron confrontar el ventilador con situaciones de conflictos respiratorios; y actores muy relevantes de la comunidad terapéutica y sanatorios privados de la ciudad de Rosario, con sus devoluciones, consejos y experiencia.

El principal desafío a la hora de construir este dispositivo fue el de desarrollarlo con materiales estándares y no con insumos específicos, que hoy escasean a nivel mundial. Con esa meta se trabajó sobre tres hipótesis, se elaboraron tres prototipos y se llegó a la definición del que se desarrollaría de acuerdo a su funcionamiento, pero también por ser el más escalable, el que menor tecnología requiere y el más fácil de industrializar. Simón Carpman, integrante de INVENTU, señaló que este es el resultado de un gran proceso colectivo, por el cual se pudo desarrollar el primer “dispositivo rápido de industrializar y que puede funcionar hasta dos años seguidos sin parar”.

El desarrollo continuó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde, al acompañamiento de las instituciones citadas, el proyecto sumó el compromiso de actores ministeriales logrando así la sinergia de los tres niveles del Estado.

El trabajo desarrollado en CABA tuvo una primera instancia en la AAARBA (Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires), donde junto a profesionales de esa institución científica y referentes de la SATI (Sociedad Argentina de Terapia Intensiva), se realizó la etapa final del desarrollo incorporando ajustes y sugerencias para garantizar la solidez del equipo y encontrar en las pruebas realizadas la seguridad del dispositivo, que fue expuesto a exhaustivas pruebas de exigencia respiratoria.

El paso final se desarrolló ante los profesionales de la Salud del Hospital El Cruce, que evaluaron el equipo en una simulación y realizaron los aportes finales en el Laboratorio de Ingeniería Clínica del Hospital para validar finalmente sus funciones.

Así, luego de 15 días de arduo trabajo, se logró desarrollar un Ventilador de transición con afectación específica. Se estima que se podrán construir más de 1.000 unidades por semana con componentes industriales que están a disposición y, al ser de código abierto, cualquier empresa nacional podrá sumarse a su producción.

Además, el personal médico no necesitará ser experto en respiración mecánica para ponerlo en funcionamiento y puede utilizarse en hospitales y sanatorios, como así también en hospitales de campaña. Tiene la virtud de contar con tutoriales desarrollados por profesionales de la salud para las y los profesionales usuarios.

Para finalizar, otro de los desarrolladores, Roberto Risso, señaló a Argentina Investiga que nada de esto hubiera sido posible sin el acompañamiento de todos los niveles del Estado. “Es un proyecto que involucró a muchas personas, y en el que han participado profesionales de distintas áreas de la salud. Queremos agradecer a la Universidad y a su Rector por el compromiso con esta idea desde el primer día. Para nosotros es especial porque la UNR nos formó y lo sigue haciendo más allá de que hayamos finalizado nuestros estudios”, reflexionó.

Fuente: Argentina Investiga

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