Arte

Léonie Matthis, la mujer que pintó la Revolución

Artista francesa radicada en Argentina, Matthis es la única mujer con firma de la colección del Museo del Cabildo y la Revolución de Mayo. Su pintura “25 de Mayo de 1810” representa la movilización de la población de Buenos Aires hacia el Cabildo aquella mañana revolucionaria.

Léonie Matthis fue una artista francesa radicada en Argentina. Nació en Troyes en 1883. Con quince años de edad ingresó en la Escuela de Bellas Artes de París, donde estudió diez años. En 1904, por primera vez la Academia de Bellas Artes de París admitió académicas del género femenino. Léonie Matthis fue una de ellas.

En España conoció al retratista asturiano Francisco Villar. Con él se casó e instaló en Buenos Aires. En 1919, Matthis obtuvo el primer premio único para extranjeros en el Salón Nacional. En la década de 1920 comenzó una línea de pinturas históricas, característica por sus series. En 1936 con motivo del IV Centenario de la Fundación de Buenos Aires produjo la primera serie de trece grandes cuadros titulada «Historia de la Patria a través de la Plaza de Mayo» por encargo de Oscar Carbone y María Luisa del Pino. La serie se expuso ese año en la Farmacia Franco Inglesa. En la década del sesenta, en una subasta pública, la adquiere el Museo de la Ciudad de Buenos Aires Brigadier Cornelio Saavedra, donde permanece expuesta.

Gutiérrez Zaldívar, Ignacio. Léonie Matthis. Buenos Aires: Zurbarán Ediciones. p. 3.

Léonie pintaba con acuarela usando una técnica similar al óleo llamada gouache. Consistía en realizar capas, pinceladas con acuarela opaca, y plasmar los colores claros y luces con blanco. Al secarse, los colores ofrecen una tonalidad clara de aspecto opalino. En su paleta priman los colores cálidos, claros y luminosos. Sus trazos logran dotar al paisaje de movimiento y vida.

Aunque empleaba una técnica rápida, para cada obra realizaba una labor previa de investigación y documentación, para «construir la percepción», mediante testimonios y restos materiales. Su soporte eran iconografías recopiladas por Alejo González Garaño y Guillermo Moores. Puntualmente, en su obra «25 de mayo de 1810», se pueden detectar las influencias de las litografías de Carlos Enrique Pellegrini, en el detalle de la reconstrucción edilicia de la arquitectura pública, en la recreación de los usos y costumbres y en la paleta clara de colores. Su estilo buscaba deliberadamente la apariencia verosímil de la obra como si fuera realizada contemporáneamente a los hechos representados.

Cuadernos de bocetos. En: Mujica Láinez, Manuel (1960) “El arte de Léonie Matthis”, en Léonie Matthis, Cuadros Históricos Argentinos. Buenos Aires: Editorial Kpeluz. p. XVIII.

Para la concreción de sus cuadros históricos recurrió al asesoramiento de figuras de un círculo de sociabilidad intelectual al cual había accedido como artista, como los historiadores Ricardo Levene y Enrique Udaondo, el escritor Leopoldo Lugones, Mario Buschiazzo, el sacerdote Guillermo Furlong, entre otros. También se documentó en museos, archivos y colecciones, y leyendo libros de historia y relatos de viajeros, para hacer de su obra un viaje retrospectivo. Sin embargo, no asumió a su obra como documentación histórica, siempre se refirió a la recreación del pasado en términos de evocación o ensueño, que precisaba de un estado de sugestión o de “gracia” que le permitía remontar la corriente del tiempo a la cual había accedido mediante el estudio e involucrarse en la ejecución en el momento histórico que estaba plasmando en su obra.

Léonie Matthis se alejó del estilo pictórico del Centenario y de la semblanza de los próceres, aunque no de sus escenas y escenarios, a los cuales pobló de figuras anónimas, sin facciones. Eran sólo fuerzas en movimiento. Murió el 31 de julio de 1952.

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