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El ‘Schindler mexicano’, diplomático que salvó a unas 40.000 personas del fascismo en Europa

El coronel Antonio Bravo Álvarez, director del Museo Militar de Aviación de México, lo llama el ‘Schindler mexicano’, en referencia al empresario alemán Oskar Schindler, quien salvó a unos 1.200 judíos del exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

El museo, ubicado en las inmediaciones del aeropuerto de Santa Lucía, alberga dos exposiciones permanentes sobre la participación de México en la Segunda Guerra Mundial y, en concreto, sobre el Escuadrón 201, brigada de combatientes aéreos entrenada en Estados Unidos para combatir al Japón en el frente del Océano Pacífico.

Un nombre destaca especialmente entre los protagonistas destacados del recorrido.

Se trata del diplomático Gilberto Bosques Saldívar, quien firmó visados en beneficio de personas perseguidas en Europa en el marco del proyecto de Adolf Hitler de expandir el dominio alemán en el mundo, que incluía aplicar la llamada solución final contra judíos, homosexuales, gitanos y otros grupos minoritarios, una de las políticas de exterminio más crueles de la historia del mundo.

Los inicios

Bosques Saldívar nació el 20 de julio de 1892 en Chiautla de Tapia, localidad poblana ubicada a unos 141 kilómetros al sur de la capital del estado.

En 1904 dejó su pueblo natal para radicar en Puebla, la capital del estado, donde inició estudios de profesor en el Instituto Normalista de Puebla, que se vieron interrumpidos en 1909 ante el inminente inicio del proceso revolucionario.

Un año después, 1910, se sumó al levantamiento de Aquiles Serdán y en 1913 participó en el movimiento estudiantil contra Victoriano Huerta, quien traicionó al presidente Francisco I. Madero durante la llamada Decena Trágica, un golpe de Estado con activa participación de los Estados Unidos.

«Organizó y compartió el mando del Cuerpo de Voluntarios de San Carlos para oponerse a la invasión estadounidense al puerto de Veracruz. Al servicio del constitucionalismo, siguió a Venustiano Carranza hacia ese mismo puerto», recuerda la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en una semblanza.

En 1916 participó en el Primer Congreso Pedagógico Nacional, que buscaba una reforma educativa que figura como antecedente histórico de la proclamación del artículo 3 de la constitución carrancista, vigente hasta hoy.

Labores políticas

Luego del triunfo de la Revolución mexicana, Bosques Saldívar ingresó a la administración pública, primero a nivel poblano y luego federal.

Hombre de confianza de Lázaro Cárdenas, fue contestatario contra las presidencias de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, en cierto sentido fundadores del modelo caudillista presidencialista que dirigió la política mexicana hasta el año 2000, con la transición democrática.

Fue funcionario de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y diputado federal por Puebla, además de ejercer el periodismo y dirigir medios impresos.

«En 1925, con José Vasconcelos creó la Imprenta Aztlán, donde se publicaron La Antorcha, El Gladiador, El Libertador, Sonido 13 y El Machete. Este último rotativo fue la publicación oficial del Partido Comunista Mexicano», abunda la CNDH.

Un oficio humanitario

Entre 1939 y 1944, años de la Segunda Guerra Mundial, fue cónsul general de México en París, Bayona y Marsella, por nombramiento del presidente Lázaro Cárdenas.

El mandatario lo designó justo en el momento en que la España republicana caía bajo el asedio militar del golpista Francisco Franco y estallaba la guerra en Europa.

Su oficio de diplomático le permitió apoyar a más de 40.000 personas de origen francés, italiano, libanés o polaco, de la derrotada España republicana o judías, en su afán de huir de la persecución nazi y fascista en su contra, operada por motivos de odio.

Bosques les ofreció residencia y nacionalidad mexicanas, además de rutas para que pudieran cruzar el Océano Atlántico para huir de Europa rumbo a América ante el conflicto internacional.

«Su primera preocupación fue ayudar a los connacionales inmersos en el conflicto de la Segunda Guerra Mundial, pero pronto decidió proteger también a otros grupos, a republicanos españoles que huían del franquismo y los judíos y personas en peligro ante la intervención de la Alemania nazi», señala la Comisión Nacional.

Ante la influencia de personas que solicitaban refugio en México, Bosques Saldívar alquiló los castillos franceses de Reynarde y Montgrand para habilitarlos como centros de asilo.

El diplomático emitió alrededor de 40.000 visas para proteger a estas personas mientras hacía frente al hostigamiento de autoridades pro alemanas, del gobierno de Franco en España, de diplomáticos japoneses y del espionaje de la Gestapo, la policía política secreta del régimen hitleriano.

Una vez que México rompió relaciones diplomáticas con Francia, las tropas alemanas tomaron el consulado mexicano en ese país y confiscaron el dinero de la oficina de manera ilegal.

Bosques, su esposa, sus tres hijos y el personal de la sede diplomática, 43 personas en total, fueron trasladadas a los Pirineos Orientales y luego fueron recluidos en territorio alemán en un hotel prisión ubicado en el pueblo Bad Godesberg, mediante una maniobra contraria a las normas diplomáticas.

«Cuando Gilberto Bosques regresó a México, en abril de 1944, fue recibido por miles de refugiados españoles que lo esperaban en la estación del ferrocarril de la Ciudad de México para recibirlo», indica la CNDH.

La vida después de la guerra

Tras la derrota de la Alemania nazi, alcanzada en mayo de 1945, Bosques continuó su vida diplomática en Portugal, Suecia, Finlandia y Cuba, país en el que residía cuando triunfó la Revolución encabezada por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, en enero de 1959.

Falleció el 4 de julio de 1995 en la Ciudad de México a los 102 años de edad. Su nombre fue grabado con letras de oro en 1988 en el Congreso del Estado de Puebla, además de que en 2013, por iniciativa de las embajadas de Alemania y Francia en México, se creó el Premio en Derechos Humanos «Gilberto Bosques».

El diplomático también da nombre al Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del senado mexicano, con que se busca acompañar las labores legislativas con estudios en política exterior y panoramas internacionales.

Samuel Cortés Hamdan
Corresponsal en México

Licenciado en literatura por la UNAM, comencé a hacer periodismo en el diario Reforma en 2015. Cofundador de la revista cultural Altura desprendida, me interesa escribir sobre la Ciudad de México, América Latina y sus historias artísticas y políticas. He publicado en espacios como la Revista de la Universidad, Esquire México o el Centro de Cultura Digital.

Fuente: Sputnik

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