Opinión

EL EQUILIBRISTA

Mucho ha pasado en el transcurrir de estos últimos meses en la República Argentina. Funcionarios que no funcionan, funcionarios que dejaron su lugar dentro del gobierno y funcionarios que se sumaron al Ejecutivo Nacional. Entre ellos, por supuesto, El Equilibrista Sergio Tomás Massa.

Se debe trazar una línea divisoria que separe al país pre Massa y post Massa. Lo sabido es que no se encontraba rumbo, o bien si se encontraba, pero ese era el de la caída constante y radicalización de los índices rojos de la economía. Esto, claro, en el pasaje Guzmán-Batakis donde allí el apocalipsis se veía en el horizonte. Ello se desprende directamente de la feroz interna que habitaba en el Frente de Todos -no quiere decir que ésta ya no exista- que se reflejaba en nulos consensos políticos, chicanas y exposición mediática a mansalva. Luego de asumir el tigrense -junto a su staff-, las cosas, a priori, mostraron una leve mejora: los mercados, el dólar blue a la baja, aprobación de distintos créditos por parte de organismos multilaterales, como también los indicadores económicos del trabajo privado.

Más allá de todas estas cuestiones de fondo y de una concordia política, la práctica llevada a cabo se termina de reflejar al paso del tiempo. Y justamente es eso con lo que hoy, tanto la coalición de gobierno como el flamante ministro, no cuentan: tiempo. Asimismo, si al expresidente de la Cámara de Diputados le va bien en su maniobra de componer los tejidos económicos de este atormentado país, la figura política rutilante de cara a las elecciones presidenciales del año entrante será la suya. Aún así no se la debe dar por muerta a la principal figura de la política argentina y del FdT, Cristina Fernández de Kirchner.

De la movilización del pasado miércoles de las distintas ramas sindicales se desprenden distintas lecturas. En primera instancia quedó marcado el mensaje que la CGT quería enviar hacia fuera, el mismo tiene que ver con el poder de convocatoria. En tanto, y tomando dicha significancia de este mensaje, si se hubiera culminado la marcha con un escenario montado y con una breve alocución de los tres cabecillas -Daer, Acuña y Moyano- de la CGT hacia sus representados, los distintos receptores hubieran captado al cien por ciento esta misiva enviada por la Confederación General del Trabajo. Pero no fue así, y es más, se puede leer entre líneas que hasta la marcha fue contraproducente. El porqué se codifica de la siguiente manera: el slogan de la manifestación era el de ir en contra de los formadores de precio, como así también en contra de la inflación, por ende, que los precios y la inflación estén por las nubes se refleja en la incapacidad del gobierno nacional en su plan de política económica.

El rumbo del gobierno y de la oposición es tortuoso. La persona de a pie está harta de ver los terribles números de la economía local, y de ver además, la poca prestancia de la oposición para colaborar mínimamente en una suerte de pacto para que dicha situación afloje y lleguen todos y todas con una mejor actualidad al año entrante donde otra vez el país medirá sus cuestiones en las urnas. Parece poco cuerdo, y de poca seriedad periodística, pero si la mejora política no da frutos, la selección argentina -con Messi y compañía- en el mundial tendrá la responsabilidad política de morigerar el humor de los y las argentinas.

Ganen o mueran.

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