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Diego Capusotto cumple 60 años y sus personajes van por una tercera generación

Su nombre, a fuerza de talento expuesto cada vez que sube a un escenario o hace lo que sabe hacer frente a una cámara, se convirtió en sinónimo de un humor por momentos tan surreal como desopilante, siempre cercano a la vida cortidiana, siempre poniendo al límite lo politicamente correcto, a la espera de que una vez más vuelva a sorprender(nos) a todos.

Por Claudio D. Minghetti

En Argentina, decir «Ni a Capusotto se le hubiese ocurrido!» se convirtió en síntesis de que lo ridículo que se presencia supera cualquier récord admisible para una Guía Guinness o para el «Créase o no» de Ripley, algo que advierte fuera de serie, una marca registrada por el actor, el multicomediante Diego Capusotto, que este martes cumple 60 años años, de los cuales los últimos 35 vivió y sigue experimentando un sinfín de experiencias principalmente en televisión y cine.

Diego Esteban nació en Morón, el 21 de septiembre de 1961, pero pasó su primera infancia en Castelar, hasta que se mudó al barrio de Villa Luro, en el sudoeste porteño, dondé vivió por casi tres décadas hasta instalarse finalmente en Barracas. Esa zona se ha convertido en un refugio del que difícilmente se lo ve salir. No deja de ser un hombre de barrio, al que poco le interesa la exposición, mas allá de sus trabajos que se ven y se repiten casi como un loop hace décadas.

Su primer empleo fue en una empresa mayorista de repuestos de automóviles. Al poco tiempo decidió estudiar actuación en el teatro Arlequines, en el barrio de San Telmo, hasta que en 1992 -tras un primer paso por la entonces floreciente televisión por cable- fue parte de «De la cabeza», ciclo en el que trabajó con los entonces ascendentes Favio Posca, Alfredo Casero y Fabio Alberti. Con los dos últimos se lanzó con «Chachachá», que se emitió, con algunos impasses ,entre 1993 y 1997.

En 1998, él y Alberti se sumaron al elenco del ciclo humorístico «Delikatessen» (1998), encabezado por Horacio Fontova, y en 1999, «Todo por dos pesos», por América, cuatro temporadas que habrían de consagrarlo como la gran figura del humor entonces, con altísimos picos de rating. Por esta propuesta, donde nacieron personajes como Irma Jusid -aquella que acuñó el célebre latiguillo «Cuidate, querete, ojito, ojete»-, El Hombre Bobo -que aparecía con la luna llena- y Peter Conchas, en 2001 fue premiado con el Martín Fierro en el rubro Labor humorística.

En el 2003, Capusotto fue convocado para un papel dramático en la serie «Sol negro», producida por Sebastián Ortega, junto a Rodrigo de la Serna y Carlos Belloso, entre otros, y un año más tarde volvió a la escena junto a Alberti, pero ya no la del under, con el show «Una noche en Carlos Paz», escrito por su amigo Pedro Saborido y con dirección de Néstor Montalbano. Allí recuperaban el estilo de «Todo por dos pesos», a la que siguió en 2006″Qué noche Bariloche».

En el 2006, por Rock & Pop TV, comenzó la emisión «Peter Capusotto y sus videos», el programa cuya idea y libro eran compartidos por Pedro Saborido (el Peter del título) también relator en off, con la inclusión de raros videos de rock que le permitía a Capusotto parodiar diferentes temas de la cultura rock y pop en sketchs, con personajes como Luis Almirante Brown, Bombita Rodríguez, el Palito Ortega «montonero», Pomelo, ídolo de rock y Perón y el rock, que en enero de 2007 pasó a la TV Pública.

Pomelo, ídolo del rock, en «Peter Capusotto y sus videos»

Su trayectoria también incluye la radio y así en 2009 comenzó «Lucy en el cielo con Capusottos», un programa radial emitido los sábados y domingos por la Rock & Pop, que repetía el formato de su éxito televisivo, con algunos nuevos personajes, y que se emitió durante un año.

La galería incluye personajes emblemáticos y es vasta, con ejemplos comoMicky Vainilla, el derechista con flequillo y bigote hitleriano que pasa como simpáticos sus excesos discriminatorios, El idiota que quiere hacerse el gracioso mientras baila, Juan Carlos Pelotudo y Latino Solanas.

El padrón es multicolor: El loco Ambulancia o el actorRoberto Adrián Pesutti, el Padre Progresista siempre con la mente abierta pero torturado, el del vegetariano en un asado, el Profesor Acoso, el hombre que se parece a Brad Pitt, el drama existencial de Mi hija es trolo, el adicto acorralado por un cigarro de cannabis antropomórfico de El porro me pega, o el agente secreto uruguayo James Bó y Nicolino Roche.

Los sketchsde Violencia Rivas, la cantante veterana que tras una virulenta neurosis termina arrojando animales domésticos a cámara (de peluche, obvio), los deenseñanza del castellano correcto por el impiadoso funcionario Juan Estrasnoy del Ministerio de Educación, que reprime los horrores del habla concheto o grasa con golpes de extinguidor.

Sin lugar a dudas también están los del ColegioSan Benito Mussolin, con su política de bullyng para todos, El puto que asusta, El hombre bobo,Jesús de Laferrere, los del policía que advierte sobre los estragos del universo «jippie» mostrando a un miembro de aquella tribu «alegre» después de un «faso» y los desopilantes clips deKosher Waiters, el rabino guitarrista rock, entre otros.

Seguramente en un podio muy especial quedan los de la cadena de pizzerias y restaurantes Los hijos de puta, con sede en «Donovan y Camino General Chamizo, Gerli, no hay teléfono», donde por lo general todo pedido llega literalmente volando, o mejor dicho arrojado con ímpetu por un mozo invisible.

En el cine, Capusotto ya había hecho cine en el cortometraje «Tiempo de descuento» (1997), de Flavio Nardini, junto a Claudio Rissi y Rodrigo Cárdenas; «Buenos Aires 2076» (1998), de Hernan Miller y debutó en el largometraje a las órdenes de Raúl Perrone en «Zapada, una comedia beat» (2002), junto a Campi y «Mataperrros», de Gabriel Arregui, y poco después «India Praville» (2003), de Mario Sábato

De ese mismo capítulo son «Soy tu aventura», de Néstor Montalbano, junto a Luis Aguilé y Luis Luque, algunas participaciones especiales y protagonismo absoluto en «Pájaros volando» (2010) y de ese mismo año el corto «Chasqui», los dos de Montalbano y en 2012″Peter Capusotto y sus tres dimensiones», escrita con Saborido, que también la dirigió.

Sus últimas apariciones en el cine, hasta ahora, fueron en «Kryptonita» (2015), de Nicanor Loretti que también lo dirigió en «27 El club de los malditos» (2016), las dos de género tras las que grabó la miniserie «Nafta Súper» (2018) y ese mismo año «No llores por mi, Inglaterra» (2018).

En 2019, Capusotto fue protagonista de una singular puesta teatral en el Teatro Cervantes, nada menos que «Tadeys», manuscritos de Osvaldo Lamborghini, versionados para teatro por Albertina Carri y Analía Couceyro, donde un científico y un policía desquiciados, el Doctor “la araña” Ky, y el Comandante “la hiena” Jones (interpretado por Javier Lorenzo están a bordo de un buque de amujeramiento para adolescentes violentos lo que planeta el gran interrogante «¿qué es una mujer?».

 

A Capusotto no le gusta aparecer porque si, o como muchos, convertirse en un mediático. Se toma su tiempo para cada proyecto, no obstante su presencia siempre está asegurada porque youtube y la TV Pública, Cine.ar, Spotify o su página web permiten revisar buena parte del total de sus trabajos, esos que elegidos al azar siempre sorprenden como nuevos, actuales e igual de efectivos a la hora de la risa reflexiva y dan ganas de compartir, un mérito que solo muy pocos en la historia del humor argentino han logrado. Lo tiene merecido.

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