El Gobierno de Cuba condenó la decisión de Israel de reabrir el registro de tierras en la Cisjordania ocupada y calificó la medida como una acción colonial que socava la solución de dos Estados. La Autoridad Nacional Palestina, Jordania y Hamás también rechazaron la iniciativa.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó la decisión del Gobierno de Israel de convertir tierras de la Cisjordania ocupada en “propiedad estatal israelí”. A través de sus redes sociales, afirmó que la medida viola el derecho internacional y debilita la solución de dos Estados.
Desde La Habana, la Cancillería cubana sostuvo que estas acciones aceleran actividades ilegales de asentamientos y ponen en riesgo la viabilidad de un Estado palestino independiente. Además, advirtió que la política expansionista israelí hace tambalear los esfuerzos en favor de la paz y la estabilidad regional.
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— teleSUR TV (@teleSURtv) February 15, 2026
Registro de tierras y acusaciones de anexión
El Gobierno israelí aprobó el 15 de febrero de 2026 la reapertura del proceso de registro de tierras en la Cisjordania ocupada, por primera vez desde 1967. La iniciativa permitirá registrar terrenos de forma vinculante a nombre del Estado israelí.
La medida fue impulsada por el Ministerio de Justicia junto a las carteras de Defensa y Finanzas. El ministro Yaariv Levin definió la decisión como una “verdadera revolución en Judea y Samaria” y afirmó que el Ejecutivo fortalecerá su control sobre amplias áreas del territorio.
Sin embargo, la Autoridad Nacional Palestina calificó la decisión como una “anexión de facto”. Bajo la presidencia de Mahmud Abás, el organismo denunció una violación del derecho internacional y citó la Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y su Resolución 2334, que declara ilegales los asentamientos en territorios ocupados desde 1967.
Reacciones regionales y tensión diplomática
El movimiento Hamás también rechazó la decisión israelí y la consideró nula. Según su postura, la resolución busca consolidar prácticas colonialistas mediante la apropiación de tierras palestinas.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores israelí reiteró que la Autoridad Palestina registra territorio de manera irregular en el Área C, sector que permanece bajo control administrativo y militar israelí según los Acuerdos de Oslo.
En paralelo, Jordania manifestó su “rechazo absoluto” a la medida. La diplomacia jordana calificó la designación de tierras como una flagrante violación del derecho internacional y pidió frenar cualquier intento de anexión unilateral.
En este contexto, el canciller cubano remarcó que la decisión altera el estatuto legal de Cisjordania. A su entender, la región forma parte inalienable del territorio palestino junto a Gaza y cualquier apropiación compromete el derecho al retorno de los refugiados.

