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Cómo construye Bolivia su soberanía alimentaria ante el alza mundial de precios

El gerente general de la Empresa Estatal de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), Franklin Flores, contó a Sputnik sobre las medidas del Gobierno de Luis Arce para evitar que el aumento global de precios de alimentos afecte a la economía de las familias de Bolivia, y cuáles son sus proyectos, que abarcan toda la cadena productiva.

 

Desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, EMAPA trabaja en varios frentes para garantizar que las familias bolivianas no sientan en sus mesas el aumento global de precios, provocado por las sanciones impuestos por Estados Unidos y sus aliados al país presidido por Vladimir Putin.

El departamento de Santa Cruz de la Sierra, en el oriente boliviano, concentra la mayoría de actividades de la agroindustria gracias a la fertilidad de sus tierras. Los empresarios de este sector son, a la vez, opositores tradicionales al Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). Poseen legisladores que les obedecen en el Parlamento y son dueños de medios privados.

Y durante el Gobierno de facto de Jeanine Áñez (2019-2020) tuvieron incluso representantes en el Gabinete, por influencia de empresarios cruceños devenidos políticos de oposición, como el actual gobernador cruceño Luis Fernando Camacho y el exministro del golpismo Branko Marinkovic.

Este sector empresarial pone como excusa el conflicto en Europa para justificar un aumento de precios de alimentos que —según el Gobierno de Luis Arce— no tiene razón de ser. Primero intentaron aumentar el precio del pan. Luego, el de la carne de pollo y de cerdo. En los últimos días presentaron batalla para subir el costo del huevo. Pero hasta ahora no lograron desestabilizar la economía boliviana, que mejora paulatinamente desde la recuperación de la democracia.

¿Cuál es la clave para contener a este sector político-económico tan fuerte? «La alianza es fundamental», dijo a Sputnik el gerente general de EMAPA, Franklin Flores.

«Este es un Gobierno de los movimientos sociales, que se compone con sectores del campo, sectores urbanos, también clases medias», advirtió.

Por ello, consideró, los sectores sociales se encargan de dictar políticas que el empresariado debe seguir, «por más que un pequeño sector de los empresarios no esté de acuerdo. Porque las mayorías sí están de acuerdo», afirmó.

¿Qué hace EMAPA?

El trabajo de EMAPA abarca toda la cadena productiva. Cualquier productor campesino puede acercarse a esta empresa para pedir semillas y fertilizantes. Como contrapartida, debe entregar una parte de su producción al Estado.

EMAPA procesa los alimentos y los presenta en 65 supermercados que posee en todo el país, donde ofrece productos nacionales a un precio menor que el de la mayoría de establecimientos.

La empresa tiene su sede en la ciudad de La Paz, en el Palacio de Comunicaciones situado en el Prado paceño. Sus oficinas están permanentemente atiborradas de campesinas y campesinos, venidos desde sus comunidades para buscar apoyo, o simplemente conversar con el gerente general y su equipo.

«Estamos relacionados con la producción, la siembra, la cosecha. Entonces los compañeros vienen a ver cómo va, cuándo pueden cosechar, cuándo se les va a pagar. Y nosotros comercializamos lo que ellos producen. Es interesante la dinámica», explicó Flores.

Una empresa estratégica

EMAPA fue creada en 2007, por un decreto del entonces presidente Evo Morales (2006-2019). Está bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

Flores recordó que la empresa estatal surgió como respuesta a varias preguntas: «¿Cómo podemos ser soberanos en la alimentación y, además, cómo podemos dejar de regalar nuestras materias primas y transformarlas aquí?».

El trabajo de EMAPA empieza mucho antes de que los productos nacionales estén a la oferta en sus góndolas: impulsa programas de riego, de construcción y acopio en silos, de distribución de semillas, de repoblamiento ganadero, «programas y proyectos que encara el Gobierno», mencionó el gerente.

Recordó otra pregunta que se hacían antes de la creación de esta empresa: «¿Cómo apoyar al pequeño y mediano productor, que tiene poca logística, que no tiene mucho equipo ni maquinaria?».

Según Flores, «el Estado ha creado EMAPA con el objetivo de, primero, estabilizar precios. Segundo: garantizar apoyo al pequeño y mediano productor para que sea competitivo frente al grande, que generalmente tenía el monopolio en la distribución de alimentos, como trigo y arroz».

Pero desde la creación de esta empresa «el Estado empezó a inyectar a las áreas rurales con semillas, insumos, fertilizantes, apoyo financiero directo, de modo que el pequeño productor, sin capital de arranque, lo recibía de EMAPA».

A su vez, la empresa estatal no paga a las familias un «precio comercial» por su producción: «Pagamos hasta más del 20% que el valor promedio, para que el productor tenga ingresos», comentó el gerente general.

Ese 20% de añadidura para los productores es subvencionado por el Estado. «De igual manera también subvencionamos el producto final. Entregamos harina a un precio más bajo que el mercado, así el panificador puede reducir sus costos y así se estabiliza el precio del pan», explicó.

Silos del Estado

Flores relató que desde 2018 EMAPA comenzó a construir sus propios silos. Al tener cientos de toneladas de diversos granos en conserva, sus precios en el país podrían mantenerse ante cualquier hecatombe global, como la que se vive desde que EEUU y los países de la Organización de Tratado del Atlántico Norte (OTAN) decidieron unilateralmente imponer sanciones a Rusia, a partir de marzo pasado.

Estas construcciones van acompañadas de otras medidas, como el establecimiento de certificados de exportaciones: «Si no tenemos mucho maíz, dejamos de exportar maíz. Primero debemos garantizar la provisión para el mercado interno. Lo mismo sucede con otros productos, como soya o azúcar».

El gerente de EMAPA comentó que actualmente trabajan para empezar a acopiar papa, ya que a los productores de este tubérculo «lamentablemente se les paga lo que se les da la gana [a los privados]. De esta manera no se incentiva la producción de más papa».

La empresa también avanza en la conformación de complejos piscícolas, como el que recientemente se inauguró en el Trópico de Cochabamba. EMAPA provee a los criadores de alevines —lo que podría llamarse «peces bebé»— y luego de algunos meses se aplica la filosofía empresarial: «Compramos, transformamos y comercializamos», según Flores.

Y otra noticia que posiblemente no satisfaga a los agroindustriales del oriente: «Vamos a crear un complejo de transformación de soya. Vamos a dejar de vender la soya como materia prima, para transformarla en aceite y otros derivados que procesaremos en esa planta».

Fuente: Sputnik (Sebastián Ochoa: Periodista argentino, estudió en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Vive en Bolivia desde 2007, donde ha trabajado para distintas instituciones de la sociedad civil y como comunicador de organizaciones indígenas campesinas. Entre 2008 y 2018 escribió para el diario Página 12 de Argentina y desde septiembre de 2020 es corresponsal de Sputnik en Bolivia.)

 

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