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Alicia Moreau de Justo, mujer de acción y huella

Alicia Moreau de Justo destinó un siglo de vida a la defensa de los derechos de las mujeres. A 135 años de su natalicio, la directora del Museo Roca, Carolina Carman, y la investigadora Cecilia Mayorga nos cuentan por qué es importante reivindicar a estas figuras en nuestros museos nacionales.


Política, médica, feminista, periodista, docente, Alicia Moreau fue una mujer íntegra que generó enormes transformaciones en cada sitio que habitó. Fue una activa luchadora por los derechos de las mujeres desde las primeras horas del siglo XX, su pensamiento y acción influyeron en la consagración de derechos civiles y reproductivos que hoy siguen siendo bandera del feminismo.

Alicia Moreau nació el 11 de octubre de 1885 en Inglaterra, en el corazón de una familia comprometida con las ideas y acciones progresistas materializadas en lo que fue la Comuna de París. En 1890, debido a la persecución política, la familia se exilió en la Argentina. Llegaron al país junto a esa primera ola inmigratoria procedente de Europa y se asentaron en Buenos Aires, donde pusieron una librería. Alicia tenía cinco años.

En su exhuberante biografía se la ubica manifestándose en contra de la Segunda Guerra Mundial como pronunciándose en oposición a la última dictadura cívico militar argentina, y colaborando -ya anciana- en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Como mujer política se afilió al Partido Socialista, debatió cuerpo a cuerpo con los hombres de la época y encarnó las primeras batallas por el derecho al sufragio femenino. Fundó asociaciones feministas y organizó congresos, plenarios y asambleas para problematizar acerca de los derechos de la mujeres trabajadoras. Fue la segunda mujer en recibirse de médica y se dedicó a la ginecología. Sus pacientes fueron aquellas a las que nadie quería atender: las mujeres de bajos recursos y las trabajadoras sexuales. Como periodista dirigió -hasta 1960- el diario La Vanguardia, principal órgano difusor del Partido Socialista. También fue docente de grado y universitaria. Plasmó sus ideas en libros, manfiestos y, por sobre todo, en acciones.

Vivió 100 años. Murió un 12 de mayo de 1986 mientras dormía. Tiempo antes, había contado en una entrevista que en su epitafio le gustaría que dijera:

“Aquí yace una gran luchadora contra molinos de viento”.

Mujeres de acción y huella

Carolina Carman es la directora del Museo Roca – Insituto de Investigaciones Históricas. Junto a su equipo de trabajo -del que forma parte la profesora Cecilia Mayorga- montaron en 2019 la exposición «Los rostros de la Argentina Moderna». Como parte de ésta, se llevó a cabo la visita temática «Rostros de mujeres en la Argentina Moderna» que incluyó, además, la realización de talleres en escuelas, cárceles y con grupos de adultos mayores.

Siguiendo los núcleos temáticos centrales del periodo 1880-1914, desde el museo trabajan en poner en relación el aporte político de las mujeres, sus desarrollos profesionales y sus debates, con los diferentes procesos que recorren la Argentina Moderna: educación, protestas sociales, migración, trabajo, política exterior.

“Tratamos de poner en foco los rostros de mujeres que se destacaron por distintas cuestiones. Mujeres fortineras, indígenas, trabajadoras, como aquellas con nombre y apellido que marcaron un antes y un después en la historia argentina, como lo fueron Rosario Vera Peñaloza, Alicia Moreau de Justo, Cecilia Grierson, Lola Mora, Ángela Oliveira Cézar, entre otras.

La idea fue ir trabajando diferentes núcleos temáticos en diálogo con las biografías de estas mujeres. Verlas y ubicarlas en la trama de la historia y romper un poco con esa idea de que las mujeres de la época no solo eran amas de casa, sino que también eran parte de la escena pública y del mundo del trabajo. Por ejemplo, en el caso de Julieta Lanteri y Cecilia Grierson, ponemos en foco los debates políticos de ese momento en torno al modelo de educación propuesto por la Ley 1.420 en relación al proceso educativo impulsado por la Generación del ’80 y el papel de las mujeres como educadoras», describe Carolina Carman.

– Alicia Moreau de Justo fue una mujer que atravesó 100 años de historia y fue transformadora en cada ámbito en el que participó ¿Qué aspectos destacan de su figura?

– Cecilia Mayorga: Alicia es una una mujer que atraviesa todo el siglo XX. La ubicamos dentro de un grupo que nosotras llamamos ‘Mujeres de acción y huella’ y ahí están incluidas Lola Mora, Julieta Lanteri, una ‘ilustre desconocida’ como lo es la trabajadora telefónica Amalia Carrera, o Angela Oliveira Cézar, una mujer de la alta sociedad a la que se la considera la primera pacifista latinoamericana.

De Alicia Moreau de Justo destacamos que es una mujer política de partido. Ella se afilia al Partido Socialista, luego se casa en 1922 con Juan.B. Justo -fundador del Partido Socialista de Argentina- y recién tras la muerte de su marido comienza a tener mayor visibilidad política.

Alicia va a la par en la lucha por los derechos laborales en la misma línea que Alfredo Palacios. Se involucra activamente en las protestas sociales, como fue la famosa “huelga de escobas”, y es pionera en los debates y acciones por el derecho femenino al sufragio. Es una mujer que se destaca en el feminismo de principios del siglo XX y su historia se teje en el compromiso de cada una de esas mujeres profundamente vanguardistas.

Foto: Archivo General de la Nación

– ¿Qué puntos en común nuclean a estas mujeres?

– Carolina Carman: Son todas mujeres muy luchadoras que, desde diferentes ideas y proyectos, actúan en la escena pública. Son mujeres políticas que están reivindicando derechos que tiene que ver con el universo de lo femenino. Y, además de dar debates políticos y trabajar por el acceso al sufragio, defienden los derechos de las mujeres trabajadoras. Ellas se cruzan en esos debates desde la praxis concreta, no solo a nivel de las ideas.

Son mujeres que están poniendo en discusión muchos aspectos del orden político que representa la generación encarnada en la figura de Roca, donde hay un montón de marcas de modernidad pero también hay un orden que es muy cerrado, muy restringido a las élites, donde no se favorece la participación popular. Además, hay un proceso económico de concentración de la riqueza, de dificultades para lograr derechos laborales; es un momento donde se está formando una clase moderna trabajadora en la Argentina por lo que muchas mujeres, en sus biografías políticas, ponen en discusión las ideas de ese orden que conocemos como liberal conservador y que atraviesa todo el periodo.

– ¿Cómo se vinculan sus biografías?

– Cecilia Mayorga: Un tema que es constante en la mayoría de las historias de estas mujeres es la cuestión de las posibilidades de acceso a los diferentes niveles educativos, como la protección de la mujer en el campo laboral, la lucha por ampliar los derechos laborales. Y la cuestión de sufragio femenino también es otro punto importante que las vincula.

Alicia Moreau de Justo participó en el Primer Congreso Internacional de Libre Pensamiento (1906) y en el Comité pro Sufragio Femenino (1907). Organiza, junto a Cecilia Grierson, el Primer Congreso Femenino Internacional (1910). En 1913 funda la Unión Feminista Nacional, en la que colaboran Elvira Rawson y Alfonsina Storni; y en el Tercer Congreso Femenino participan Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Herminia Brumana y Salvadora Medina Onrubia, lo que da un panorama extensivo, a nivel latinoamericano, donde las mujeres se posicionan, se hacen visibles y se destacan por su importante capacidad organizativa.

Al analizar los documentos podemos ver que siempre van apareciendo los mismos nombres de mujeres. Es un nodo fuerte y eso es lo interesante, ver a todo este espectro de mujeres vinculadas y no fraccionadas por una cuestión pertenencia a diferentes clases sociales, por eso es fundamental pensarlas en relación a sus ideas y acciones.

Mujeres en la «huelga de las escobas»

– Hoy hay varias directoras mujeres en nuestros museos nacionales ¿Qué impronta le aportan?

– Carolina Carman: Sería un poco esencialista pensar que solo por el hecho de ser mujeres llevamos esas batallas adelante pero creo que sí, que tiene mucho sentido porque nos pone en un lugar de mayor sensibilidad y compromiso frente a las temáticas de género, siempre asociando las luchas de pasado con las que todavía falta dar o se están dando en este momento.

En el caso de los museos de arte y de historia el compromiso es siempre tratar de hacer contemporáneos los museos, que el pasado siempre se vuelva contemporáneo. Esa es la idea que compartimos todas las mujeres que estamos trabajando a diario en nuestros museos nacionales.

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